sábado, 28 de marzo de 2009

Lo que ya no es

La calidez, las palabras y los besos tibios, el silencio necesario y el compartir todo, incluso las penas de amor. No hacía falta nada en ese espacio, aún existen las caricias de la gata y las travesuras de cierto personaje que parece un niño pequeño, pero solo quedan ellos, deambulando y tratando de conseguir un poco de aquel calor que antes sobraba.
Que increíble es a veces recordar todo lo que ha pasado y lo apretujados que siempre estuvimos. Y ellos, los de siempre, que ahora se alejan, que no se ven a los ojos. Ellos, los que ya no necesitan del calor del otro.
Se derrumba, esta casa un día de estos se derrumba, solo espero que la gata y el niño esten bien lejos.

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