viernes, 22 de mayo de 2009

Los años pasan

Se mueren, hoy en un día de lluvia, ellos se mueren
Y los vecinos caminan obligados a visitar a los deudos.
Y las vecinas cocinan y ayudan a limpiar la casa.
La casa está repleta de gente y siguen llegando más
Hacen cultos, misas y lo que sea para que esa alma que desde hace rato descansa, pueda hacerlo en paz.
Se canta y la lluvia no acalla esas voces que se hacen potentes en este velorio.
Se hace una colecta de alimentos, de palabras, de ánimo, de esperanza y compañía.

Se mueren, mis vecinos se mueren y recién ahora me doy cuenta que han pasado tantos años desde que me fui de este barrio.
Las canas aparecen en cada una de mis vecinas que antes recorrían el barrio trabajando por la pavimentación y por la junta de vecinos y por lo niños de la pobla.
Ahora muchas de ellas están cansadas y encerradas en casa, cuidando a los nietos, a los esposos o algún enfermo que necesite de ellas.
Y los niños que jugaban aquí, cerquita de casa, ya son todos unos hombres y poco tienen de esa inocencia de antaño

Que mierda, los años pasan y los vecinos se mueren
Muchos de ellos esperaron tanto por ver mejor esta pobla y no pasó na`.
Esperaron hasta que llegó la muerte y se los llevó sin más.
Me imagino que lo hizo pa` que dejen de esperar.

domingo, 17 de mayo de 2009

“Muertos que no paran de nacer”

Al escuchar esta lluvia que cae sin piedad bajo es esta tierra austral, hoy se recuerda, se sueña un poco, pero pocas cosas van concluyendo, pequeñas cosas encuentran la solución o el final, poquitas. Hemos encontrado varias soluciones a esta mierda en que vivimos, pero con esta lluvia no dan muchas ganas de salir de casa. Varias de estas fueron plasmadas en escritos, poesías, canciones o manifiestos.

Un domingo para recordar a esos maestros que mil veces nos dijeron las cosas como son, que entregaron soluciones de las cuales algunas fueron los más polentos delirios, de esos que te dejan sin aire, con ganas de salir corriendo y gritar que ahí estaba la madre del cordero, que ahí en los chicos estaba la verdad. Y ahora muchos de esos delirios permanecen en libros medios desarmados y algo empolvados como varias cosas en esta casa.

Hoy con lluvia torrencial pienso en ellos y se que no soy la única, se que mas de alguien hoy hizo una tregua para pensar un poco, para recordar a un maestro que en algún momento reunió diferencias, las tomó de la mano y las hizo volar un rato por ese mundo mejor que tanto, pero tanto hemos anhelado, buscado y rebuscado.

Más de alguien hoy quiere o piensa en la “botella al mar” que fue lanzada para que algún niño la encuentre, yo quiero eso, se que tú igual lo quieres, cambiar este mundo para los chicos que vienen. Se que todos esperamos ser como niños, lanzarnos mar abierto y luego sumergirnos en la búsqueda de esos delirios que hacen tan bien al alma humana y a la salud mental.

Hoy hago un humilde homenaje a esos “muertos que no paran de nacer”, a esos muertos que reviven en el corazón de esta juventud que espera con ansias un cambio en este mundo, que grita, llora y se emocionan cada vez que aparece algún huequito en donde poder meter soluciones, que denuncia sin miedo a la represión o la violencia que nos han impuesto como política de estado. Ahí están nuestros muertos, ahí están presentes

Muertos que reviven, que nos penan, que permanecen intactos en la memoria, muertos que traspasaron todo tipo de barrera que en vida les fue prohibida. Ahora son grandes y eternos y más vivos que nunca.

viernes, 15 de mayo de 2009

Silencio

A la cabeza se me vienen recuerdos de historias pasadas, conocidas y “resabidas” en las que indudablemente alguien pierde, ya sea un sector, un grupo, una clase. Y es ese sector el que huye, que muere, que se esconde, que lucha en la lejanía, pero que de una u otra forma son silenciados, por más que griten. Hasta que llega el “cambio” el cansancio o la muerte. Pero quedan vivos en la memoria o por lo menos en algunas.

Recordaba el pacto que alguna vez tuve con alguien y el silencio se hizo presente también en aquel pacto, que quizás no fue tan pacto, pero debía hacerse igual y donde la única forma de seguir era silenciando todo, hasta el corazón. Era una especie de “pacto para vivir” como la canción de La Bersuit. No había de otra, ya no quedaban más cartas por jugar.

Todos aquellos que han sido silenciados viven para siempre, en la memoria o en el corazón y es lo que yo espero de este pacto, pues guardando silencio el recuerdo permanecerá vivo y tendrá un espacio en el corazón.
Silencio como lo hicieron otros y otras después de la decepción y la tristeza.
Silencio porque hay que aceptar que se perdió.
Silencio porque del otro lado nadie escucha.
Silencio porque dejamos de creer en nuestras propias palabras.
Silencio porque dejé de creer.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Tengo algo que decirte

¿Te parece si hoy conversamos? Pero enserio, de verdad, no estoy jugando, hace tiempo que quería decírtelo, pero me dolía un poco la guata, increíblemente me pongo como cabra chica cuando estoy contigo, no se que será, ¿tus ojos negros profundos?, ¿tu sonrisa perfecta? ¿Tus conversas sin sentido? ¿Tus palabras detonantes? ¿La seguridad con la que me abrazas? ¿El tiempo que dedicas para preguntarme de cómo va la vida y esas cosas que a mí me agradan? ¿El esperarme? Bueno yo se lo que es.
Ya si hablo enserio, ¿no me crees? Pucha no estaría aquí cagá de frío esperándote para decirte esto y lo sabes. Te quiero, quiero que me quieras, quiero quedarme contigo esta vez y no salir huyendo. Quiero besarte donde sea, ¿acompañémonos? ¿Escuchémonos? Anda, si esta vez tengo todo el tiempo del mundo, ¿caminemos? Mira que hace frío ¿o prefieres quedarte aquí? O mejor vamos y nos tomamos un café y un puchito, 1..3….5… todos los que sean necesarios. Esta vez hay tiempo de sobra.
¿Y si vamos a la playa?, caminamos un rato, así me das tiempo para explicar todo lo que ha pasado en este tiempo, aunque dudo que te interese, pues todo lo que me dijiste fue, ¿Qué terca cierto? Ya mejor déjame contarte las otras que pasaron en tu ausencia, aunque debo decir que tú ausencia me cagó un poco, te necesitaba y puta que estabas lejos, a la chucha del mundo, ¿Por qué mierda se van tan lejos? Me alegra que estés de vuelta y aquí cerquita, casi rozándome, me alegra verte, me alegras la vida, me alegras los días, especialmente los días como estos, helados y solos.
Hay tantas cosas que conversar, ¿Qué tal el sur austral? ¿Los pingüinos? ¿Qué tal los medios por allá? Pensé que no te vería este año, déjame decirte que llegaste justo a tiempo, que llegaste en el mejor momento. Por fin lo hiciste. Te quiero y quiero quedarme contigo ¿Qué dices?
Por fin lo dije.

viernes, 8 de mayo de 2009

La rebelión del coro

¿Alguna vez escuchaste hablar sobre la rebelión del coro? Yo si y en varios contextos, muchas veces mal utilizado y ensuciado. Pero hoy quisiera recordar esa rebelión que me hizo recordar un poco quien soy y otra vez intentar empaparme del bálsamo de mujer que primeramente es mujer.
El coro es la voz del héroe del teatro griego, la voz única, la omnipotente, la voz de la verdad y que se dedica a cantar en honor a este personaje mítico, que de mítico poco o nada tiene, pero para el mundo es un semi-dios.
El cansancio, el malestar, la ignorancia, la estupidez, o más bien la idiotez, la soledad y el poco respeto hacia nuestra condición hacen que continuemos en el coro interpretando las valerosas hazañas a este héroe, que jamás ha vuelto hacia atrás a agradecerle al coro por ser la voz de este insignificante personaje que si no es por el coro, sería un desconocido.
Es hora de abandonar la tarima, de abandonar la alienación en que nos tienen y comenzar a ser cada una un personaje especial, dueñas de su destino y que decide por si sola lo que le conviene, la que es capaz de respetarse y amarse por sobre el héroe.
Necesito pensar que la rebelión del coro es posible, hoy por lo menos intentaré liberarme aunque sea por esta noche.
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