Sin palabras
En el último aliento
Un rayito de luz
Antes de la huída
Una sonrisa
Invitación
Otra ruta
Calor
Cerca del fuego
Aromas clásicos
Se hacen nuevos
Ojos grandes
Miradas inquietas
Ojos cerrados
Sueños abrazados
Erizos para el amor
Vino blanco
Gatos, osos y ratones
Manos con rasguños
Música para ambos
Música nueva
Y la dialéctica…
Y la vainilla…
Y las flores…
Casualmente me encontré con todo esto, ese día pajareaba como siempre y tropecé con casualidades que día a día se hacen más especiales y más casuales.
jueves, 25 de junio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
¿Quieres que hablemos de amor?
Revolución y Conciencia
Reflexión y Acción
Esperanza y Respiro
Educación y Espacio
Comunicación y Libertad
Inclusividad y Comprensión
Expresión y Escucha
Medio Ambiente y Respeto
Legitimidad y Fraternidad
Comunidad y Equidad
Contemplar y Seguir
Vida en abundancia.
Reflexión y Acción
Esperanza y Respiro
Educación y Espacio
Comunicación y Libertad
Inclusividad y Comprensión
Expresión y Escucha
Medio Ambiente y Respeto
Legitimidad y Fraternidad
Comunidad y Equidad
Contemplar y Seguir
Vida en abundancia.
Insomnio
¿Cuántas veces tendré que caminar por el mismo lugar para que me deje de sorprender? si ya lo he hecho cuatro o más años y sigo con las mismas ansias del primer día, sorprendiéndome de algún detallito que se me había escapado ¿Cuántas veces?
¿Cuando será el día en que podamos hacer nuestro jardín de flores y ver que la Amelia corre entre medio de las plantas, toma el sol cerquita de unas Orejas de Oso y luego persigue a alguna mariposa que se posó sobre los Lilium? ¿Lo lograremos?
¿Continuaremos con las extensas conversas después de comer, fumando, tomando te verde o mate y nos reiremos de toda esta mala racha, señalando, además que “estamos juntas y nos escuchamos”?
¿Cuando llegará el día que tanto esperamos? ese que ha sido tan anhelado. ¿Cuando podremos viajar lejos de aquí y poder vivir nuestros sueños, trabajar, caminar y vivir como lo imaginamos todos los días?
¿Seguiremos siendo juzgadas por creer en un mundo distinto, un mundo donde nos aceptemos todos y todas, donde nadie hable por la espalda, donde nos miremos de frente, donde nos aceptemos y comprendamos con nuestras diferencias?
¿Continuaremos con nuestras prácticas habituales de analizar todo una y mil veces para no equivocarnos y tomar la mejor decisión? Aunque igual nos equivocábamos, dicen que eso es normal, errar a veces, sólo a veces. ¿Lo haremos?
¿Seguiremos siendo mujeres de ojos grandes, como esas de las historias de Ángeles Mastreta? ¿Te acuerdas que esas historias nos hacían reír mucho y además nos identificaban bastante? Historias leídas cerca de fuego, en el frío de Niebla.
¿Seguiremos teniendo como pasión la tierra y el campo? ¿Y esa radio tan esperada por nuestra juventud ansiosa y alocada que por lo menos se le permite soñar por un mundo mejor en donde los oprimidos tengan su espacio?
¿Continuaremos alerta para que este sistema no nos pase la máquina, trabajando de una u otra forma para que quienes aún permanecen oprimidos y despojados de su libertad despabilen y quieran cambiar su estado?
¿Seguiremos creyendo en nosotros y nosotras? ¿Tendrá nuestra palabra algún valor?
¿Cuando será el día en que podamos hacer nuestro jardín de flores y ver que la Amelia corre entre medio de las plantas, toma el sol cerquita de unas Orejas de Oso y luego persigue a alguna mariposa que se posó sobre los Lilium? ¿Lo lograremos?
¿Continuaremos con las extensas conversas después de comer, fumando, tomando te verde o mate y nos reiremos de toda esta mala racha, señalando, además que “estamos juntas y nos escuchamos”?
¿Cuando llegará el día que tanto esperamos? ese que ha sido tan anhelado. ¿Cuando podremos viajar lejos de aquí y poder vivir nuestros sueños, trabajar, caminar y vivir como lo imaginamos todos los días?
¿Seguiremos siendo juzgadas por creer en un mundo distinto, un mundo donde nos aceptemos todos y todas, donde nadie hable por la espalda, donde nos miremos de frente, donde nos aceptemos y comprendamos con nuestras diferencias?
¿Continuaremos con nuestras prácticas habituales de analizar todo una y mil veces para no equivocarnos y tomar la mejor decisión? Aunque igual nos equivocábamos, dicen que eso es normal, errar a veces, sólo a veces. ¿Lo haremos?
¿Seguiremos siendo mujeres de ojos grandes, como esas de las historias de Ángeles Mastreta? ¿Te acuerdas que esas historias nos hacían reír mucho y además nos identificaban bastante? Historias leídas cerca de fuego, en el frío de Niebla.
¿Seguiremos teniendo como pasión la tierra y el campo? ¿Y esa radio tan esperada por nuestra juventud ansiosa y alocada que por lo menos se le permite soñar por un mundo mejor en donde los oprimidos tengan su espacio?
¿Continuaremos alerta para que este sistema no nos pase la máquina, trabajando de una u otra forma para que quienes aún permanecen oprimidos y despojados de su libertad despabilen y quieran cambiar su estado?
¿Seguiremos creyendo en nosotros y nosotras? ¿Tendrá nuestra palabra algún valor?
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