jueves, 24 de septiembre de 2009
Necesidad de un niño
Necesidad de un niño latinoamericano
Que viaje a mi lado
Que no pertenezca
Que viva
Que corra
Que sea feliz
Con una tortilla
Un pan
Un plato de bananas
O un plato de arroz con frijoles
Necesidad de un niño
Moreno
De ojos grandes
Necesidad
de verlo crecer
sin nación
que juegue
que construya
que tome la mano
de los otros
de las otras y
que vuele,
que conozca
que escuche
y que por las noches
observe en silencio
el cielo que nos cubre y
que nos acoge
Necesidad de un niño
que se tropiece,
que resbale y que llore
que aprenda y que enseñe
que descubra,
que escarbe,
que escriba cartas de amor y
que respete y admire la belleza,
que ayude y pida ayuda,
que se acurruque
que sueñe despierto y
que duerma tranquilo
Necesidad de un niño
que coma tierra
que tenga su aroma
que sea parte de ella,
que la necesite,
la busque
y la cuide
que beba agua fresca y
limpia, que la proteja.
que vuele las veces que sean
necesarias
que ame la vida
y que no le tema a la muerte
que quiera su sexo y
lo cuide
Tengo la necesidad de niño que sonría como niño,
Que grite como niño y
Que observe el mundo con ojitos de niño.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Embriagues y olvido
La pena se hacía presente,
La risa se hacía presente
Era como una sensación de estar y no estar
De huir lejos y a la vez quedarse
Quieta, detenida, en silencio
O quizás bailando
Entre la somnolencia del alcohol
Y la rabia de saberse
De beber y seguir bebiendo
De saber que ya no se puede huir de esto
De que esto entristece completamente
De que esto inunda
De que la amargura llega cuando llega el alba
De que duelen los pies tanto bailar
Entre pasos desorbitados
Entre noches perdidas
Personas jamás antes vistas
Caminatas sin sentido
Lugares extraños, desconocidos
Espacios que odiamos a veces
Y olores que atraen
Junto a las caricias que se olvidan
Olor a cigarrillos
Muchos fumados
Otros repartidos
Entre la muchedumbre
Entre tantas mujeres
Que huelen a noche
A locuras de alcohol
A besos fugases
Conversaciones que se olvidan
Palabras que se las lleva un baile,
El sueño o el cansancio
Palabras trabadas, enredadas
Que sólo se comprenden en el momento
Que nadie recordará
Desenfreno repartido
En mil espacios ruidosos
En silencios sepulcrales
Palabras sanguinarias
Actos reales
Ojos que ven, corazón que siente
Silencio, al final de la noche
Todo queda en silencio.
La embriagues y el olvido
Se apoderan de los cuerpos
Que se entregan a la noche
domingo, 13 de septiembre de 2009
Cementerio General
Ese día fué de esos felices,
De esos que se recuerdan a pesar de los años
A pesar de las vueltas,
A pesar de todo.
Un sector del cementerio estaba rodeado de colores,
Recuerdos, nostalgias y banderas.
Eso nos agradaba bastante
Veíamos vida y esperanza.
Quizás nuestro ojos o nuestros cuerpos,
Quizás nuestros sueños o las ganas de amar
Algo irradiaba vida ese día.
Fue quizás la compañía,
Las manos que jamás se soltaron,
En vez de acongojarnos, sonreímos,
Aunque la muerte, las tristezas
y las injusticias nos rodearan.
Cerca de nosotros el patio 29.
Y los muertos sin nombre.
¿Te acuerdas de las tumbas de los trabajadores circenses?
Había remolinos y globos,
Los recuerdos de los deudos no eran tristes,
Eran memoriales llenos de vida
Y vida en abundancia.
Era cómo esas tumbas de los que eran peloteros
Banderas del Colo
Banderas de la Chile y la Cato
Todas flameaban esa tarde,
Esa tarde soleada de agosto
Extraño paseo el nuestro,
Visitar el cementerio,
Para recordar la historia,
Historia que está viva en nuestra memoria
Para ver las tumbas de los grandes de Chile
(Aunque tú y yo sabemos que no todos fueron grandes)
En ese sector sólo había mausoleos.
En más de una ocasión quedamos en silencio,
Había tristes sepulturas,
Sucias, abandonadas,
El tiempo dejaba huellas,
Y nos preguntábamos
¿Dónde estarán los familiares de estos?
Los nichos marcaron siempre la diferencia,
Aunque todos eran del mismo tamaño,
Las historias detrás de ellos fueron únicas.
Imaginábamos lo diferentes que serían, lo
Especiales, lo tragicómicas
Y para que hablar de los nombres
De esos antiguos que a veces hacen reír.
El patio de los incinerados,
Aquel lugar era hermoso,
Los pequeños recuerdos,
Pequeños detalles
Y las flores crecían de forma especial.
Hay quienes no aceptan
El no tener un lugar para ir a recordar
A quien se quiere y que ya no está.
Aquel día brillaba el sol.
Creo que después de eso
no volví a ver un día tan brillante
Ya no abunda tanto la vida,
Ya no sonreímos tanto
Y continuamos con serios problemas de memoria
¿Será que nos hace falta visitar el cementerio?
martes, 8 de septiembre de 2009
Domingo por la tarde
Hoy pensaba en como se verán tus ojos un domingo por la tarde
Es más, el saber si brillan es una duda que me aqueja a veces
El saber si esos ojos llegan a ver la luz del día me intriga.
Dudo también al pensar si existe comunicación entre tú y el jodido mundo
Entre tú y ese mundo que odias tanto a veces, más si es un domingo en la tarde.
Pensaba también en los ojos del mundo
En como observa el mundo un domingo por la tarde
Y cuantos tratan de pasar de largo aquel día aletargado
Como cuando nos gana la desesperación
Y no hacemos nada, sólo un profundo silencio y esperamos
Hoy pensaba en como se verá tú casa desde fuera
En como caminas medio dormido a las tres de la tarde
En como putearas la vida, el noticiero y a los “politiquillos”
En como harás nada para que el domingo pase rápido, muy rápido
Hoy pensaba en que aprendí a odiar los domingos por la tarde
Me molesta limpiar todo y dejar la casa reluciente
En hacer cosas de dueña de casa, en lavar y trapear el piso
En cocinar para mí sabiendo que no comeré nada
En esperar una visita que jamás llegará
En esperar que sea un domingo como los que viví en casa.
Hoy quise cambiar la realidad de un domingo por la tarde
Y me salió el tiro por la culata
Hoy quise dármelas de poco nostálgica
Y caminé para comprar el diario, cigarrillos y una caja de fósforos.
Desde hace un tiempo me persigue una sensación
De domingos, de tardes, de soledad, de nostalgias, de caminatas
De ti y de un profundo silencio.