lunes, 20 de abril de 2009

Recordando a los Nicas

Aquel día sentí que por primera vez las palabras de Gioconda se me hacían cercanas, digo geográficamente hablando, caminaba por Managua y las letras se hacían reales y se convertían en calles, paisajes, rostros, lágrimas, mujeres, piel morena, tiempo detenido, pueblo comprometido, rojo-negro, Sandino y olor a tierra.
Era el momento que esperaba para poder hablar con tranquilidad y decir con plena certeza que al leer a Gioconda se me erizaba la piel ya que sus escritos me acercaban a mi pueblo, al nuestro, a Nicaragua.
Las puertas abiertas, los hermanos chilenos, las palabras que parecen balas y que disparan directo al corazón y a la razón, los brazos que acaloran, las palabras dulces, la piel y la mirada fija en el pueblo. El gobierno popular, con el compromiso de siempre.
Los Nicas, los decierto, los Nicas, mis hermanos.

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