martes, 3 de diciembre de 2013

Del amor al miedo: Un solo paso


"Que el amor no te ama" frase que leí hace años en los escritos de un compañero, la cual quedó clavada en mi memoria hasta hoy, cada día cuando reciento el pecho y el nudo de la garganta no me deja respirar. Cuando el más bello sentimiento comienza a parecerse a un cuento de Allan Poe, donde el miedo se va apoderando poco a poco de cada músculo de tu cuerpo y comienza  a hacerte alucinar, tus manos comienzan a sudar y uno a uno de tus movimiento son un posible paso al abismo, a un agujero o a un charco con barro y mierda. Si, no lo dudas ni por un segundo, comienzas  a ver a El Cuervo en tu hombro diciendo nevermore. Del amor al miedo, te amé hace un día y hoy, al amarte tengo miedo, miedo de morir en el intento.
Tiemblo y siento temor de la gente y de tus ojos, temor de encontrarte nuevamente y asustarme hasta la muerte, hasta que solo me quede un último respiro.
Mientras tanto el cuervo sigue allí, nevermore...me voy a la cama y al intentar dormir continúa repitiendo nevermore, al punto que ya retumba mi cabeza, oídos y nariz hasta hacerla sangrar, hasta expulsar todo el veneno rojo, toda la sangre podrida e innecesaria que recorre por mi cuerpo.
Nunca más amor, no volveré a verte nunca más...porque tengo miedo de seguir amándote, porque el amor no me ama.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Cumpleaños


Sin pensarlo, sin buscarlo, sin creer, nos descubrimos aquella noche, entre el humo y las luces, entre el jolgorio y el pesimismo que caracteriza a quienes han vivido demasiado rápido las experiencias de la juventud. Yo, por mi parte aún las disfruto con gusto.
¿Era cierto? ¿ya no habría nada nuevo para ambos?. Nos detuvimos y nos observamos por primera vez, luego de tantos años transcurridos y mientras continuaba avanzando la tediosa y a veces alocada secuencia de nuestras vidas. Si, es cierto, pasamos años  buscándonos en silencio, sin decirlo, sin saber.
Te busqué en otros rostros, en otros abrazos, en otras camas, en otros sudores, en otros besos, en otro olor. Nos buscamos en la nada, y en el todo. Nos buscamos en lo que creíamos era la libertad. Seguimos buscando sin hacerlo.
Sin pensarlo y de pronto.  Sin ver los males, las desgracias, las maldiciones y los conjuros que la humanidad nos entregara, tomaste mi mano y no la volviste a soltar.
Por mi parte, reconocí tus gritos silenciosos, aquellos que tantas veces oí en los sueños demenciales de mi adolescencia.  Adoré tus ojos pequeños y brillantes. Te abracé. Seguí tus pasos. Hasta hoy.




miércoles, 9 de octubre de 2013

hoy me pregunto ¿cuántas historias en silencio deambularan por nuestra patria olvidada? esas que no llegan en las imágenes del televisor o en las páginas de un periódico nacional y jamás lo harán. Porque no existe intención, de incluir a nuestros compatriotas, a nuestros hermanos dentro de la pequeña historia que se teje en el atochado Santiago de Chile, en la contaminada capital que pide a gritos un poco de aire puro para poder respirar. 
Lugares lejanos que viven de su propia  historia, esa desconocida para muchos y que para ellos es fundamental cuando llega la hora de despetar y tener que comenzar un nuevo día, en el pueblo lejano a todo. Lejano al presidente y gracias que así lo es. Lejano de chabacanerías y estupideces que permiten pensar en el chileno promedio. Perdón, ellos no son el chileno promedio. Yo no soy parte de las chilenas promedio. Gracias a Dios.
Cada pueblo, como Curaco de Vélez quizás, pienso en este, luego de una foto registrada por un amigo que viaja constantemente por la Isla de Chiloé y que gracias a la tecnología comparte su día a día con sus amigos virtuales.
Lugares como  Curaco de Vélez, que está ubicado en la Isla de Quinchao, no son visitados con frecuencia, más que por  unos cuantos turistas que buscan comprender la historia desde otra perspectiva, la historia desde la ruralidad o desde la lejanía del continente. aqui arriban pocos, y de esos pocos una mínima parte son autoridades. Así es, como siempre.
Blanca Bulnes de 90 años, recita un poema dedicado a Galvarino Riveros Cárdenas, un héroe local que lucho en el combate naval de Angamos, hace 134 años. Ella es bisnieta de Ingleses.
Historias pequeñitas, historias llenas de vida, historias amargas y quebradas hacen que tengamos una vida privilegiada, llena de memoria.
 Pero muy pocos las conocen... la mayoría de ellas deambula en silencio, junto al viento, junto a los muertos que ya han enterrado parte de lo que tienen para contarnos.