Después de tanto andar decidimos parar un rato
Y sostenernos en lo que fuera.
Una vara, un tronco, un cerco o un paradero de micro.
Cualquiera de estas formas era aceptable para detenernos,
sostenernos y poder respirar.
Pensábamos en lo que se veía venir, en lo que sabíamos iba a pasar.
En realidad teníamos miedo y una cierta ansiedad.
Pero claramente sabíamos que todo cambiaría rotundamente.
Era el cambio y lo esperábamos.
Dispuestas y despiertas.
Teníamos nuestras lámparas con aceite
Y botellitas con aceite extra para que no faltara,
Esta vez no nos quedaríamos dormidas.
Prontamente se verían los verdaderos cambios.
Esos que se promulgaban con holgura,
a viva voz, a los cuatro vientos,
al mundo entero.
Era el cambio popular.
Paradójicamente era la extrema y dura derecha.
Que gritaba con furia señalando que eran el gobierno del pueblo
Nosotras sabíamos que desde hace tiempo
El pueblo había vendido sus conciencias.
Por bienes materiales
Esos que sólo busca una sociedad capitalista como la nuestra.
Y ahí estábamos nosotras.
A la espera de lo que ocurriría.
A la espera de la unidad nacional,
sabíamos que ese era el peor chiste que nos podían contar.
Métanse la unidad nacional por donde mejor le quepa
Mientras ellos hablaban de la unidad nacional
Nosotras queríamos una unidad latinoamericana.
Es cierto, ese sueño se iba alejando,
junto con los sueños del mar para Bolivia.
Latinoamérica libre era ya un chiste cruel.
Ese día triunfaba el fascismo puro,
Sabíamos que el de antes se ocultaba
bajo políticas proteccionistas,
pero eran los mismo hijos de puta,
que dominaban esta país y tantos otros.
Entonces así estamos por estos días.
Observando el ultranacionalismo oculto
Bajo la consigna de unificar a un país dividido
A un país que pide a gritos que el dinero caiga como mana
Y nosotras esperando, detenidas y observando como se ira deformando
todo tipo de expresión, todo tipo de manifestación.
Creo que por lo mismo decidimos detenernos en aquel momento.
Pues sentimos náuseas que en ese momento era la somatización de la rabia que sentíamos.