sábado, 14 de febrero de 2009

Las posibilidades de un obrero

Es posible descubrir a aquellos sin nada en las manos, con la espalda encorvada y el sudor que les recorre todo el cuerpo. Sus pasos son silenciosos y lentos. La mirada es cabizbaja, a veces en silencio corren algunas lágrimas que son el desahogo de la desesperanza que sienten al estar siempre igual, sin nada en las manos, después de años de trabajo forzado.

Es posible verlos sonreír ocultando la dentadura gastada, masticando de lado y desechando los alimentos duros. Pero aún besan a sus esposas y de noche besan a sus hijos e incluso cuentan historias con mejores pasares. Ciertos fines de semana se reúnen con la familia y las anécdotas de cuando eran pequeños se escuchan y las carcajadas de los niños son inevitables.

Es posible verlos caminar de la mano con sus mujeres y ambos sueñan con tener algo en las manos para que los chicos puedan estudiar, es cierto aquellas mujeres levantan una y otra vez a sus compañeros, los despiertan cada mañana y la olla con el almuerzo ya esta preparada. Cada día esperan un mejor sueldo y quizás poder terminar de pagar la casa.
Es posible verlos celebrar el triunfo del colocolo bebiendo una cerveza helada, en restaurantes con los compañeros de trabajo, es cierto que a veces es más de una cerveza. Luego del partido se van en grupo hasta la población que cada día es más peligrosa y los vecinos ya no se reconocen.

Es posible verlos soñar con estudios para sus hijos y con un buen trabajo para su compañera, no es la idea que limpie y lave platos en una casa donde la tratan mal y la culpan de todo. Es posible que ella termine sus estudios y por fin concluyan ese proyecto de microempresarias con las demás vecinas del pasaje.
Es posibles verlos sin nada en las manos, sin lujos y sin casa, pero la mochila que cargan a diario va repleta de esperanzas, de sueños, esperan que algún día esto cambie y dejen de ser los que siempre pierden

miércoles, 11 de febrero de 2009

Pan de cada día

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy, pero antes de eso danos el de ayer y el de antes de ayer., pero danos un pan real, que podamos masticar sin dañar nuestros dientes o mejor dicho que no dañen los pocos dientes que nos quedan, pues se nos han caído varios, ya que no tenemos dinero para una buena atención dental.

Danos un pan real hecho de trigo natural sin agrotóxicos y sin que la genética entrometa sus manos, un pan que nuestros niños puedan comer, sin que esto altere sus organismos.

Dánoslo el de hoy y el de ayer para compartirlo con nuestros hermanos y hermanas que desde hace meses no encuentran trabajo. Sabemos que ese pan se multiplicará como el que tú repartiste junto con aquellos que te seguían.

El pan de cada día ya no es para todos y todas, ya no es abundante, es un sueño lejano para África, India, Medio Oriente y América Latina. Y lo es en exceso para la unión Europea, el G8, la FMI y el Banco Mundial.

Danos hoy un pan de vida, que alimente en algo la esperanza del mundo, danos la oportunidad de recibirte, danos voz y la lucha constante, danos una voz profética para denunciar los atropellos que a diario reciben nuestros hermanos y hermanas, danos el pan de justicia que alimente el anhelo del mundo mejor que esperan todos quienes creen y no creen en ti.

Danos aunque sea una mordida de ese pan que debe alcanzar para todos y todas.
Danos la esperanza para continuar esperando el pan de cada día, que a veces no llega o que llega endurecido o cubierto de hongos.

Danos la levadura para que este pan aumente y alcance para todos, danos las manos de aquella madre tierra que amasa con fuerza el pan para sus hijos, danos el fuego necesario para cocer este pan que debería disminuir el hambre de esta tierra que muere de inanición.

Danos el pan como un derecho y no como limosna que otorgan los más poderosos, aquellos que nos reparten migajas, llenándose la boca de su inmensa caridad.

Danos el pan y el valor para alzar nuestras voces y exigir que nunca nos falte el alimento que nutre nuestro cuerpo y espíritu todos los días. Danos la dignidad que suple el pan de cada día.