sábado, 28 de marzo de 2009

Recordando a Violeta

Es como si “Pupila de Águila” hubiese sido escrita para esta historia, es cómo si nos conectáramos directamente con Violeta, o acaso la historia se repite una y otra vez, y aquellos pajarillos vuelven al nido que cada una construye, regresan, lloran, se sanan, para luego convertirse otra vez en aves ingratas.
La ruda y fuerte Violeta cuando hablaba de amor era la más sensible y llorona de todas y descargaba esas lágrimas en canciones que se convirtieron en nuestras propias historias de amor y desamor.
La historia nuestra, la que se repite y parece disco rallado, la historia de todas, la que nos hace llorar, pero no hace más fuertes, aunque queda al descubierto que no somos las únicas que sufrimos. Aunque hay que reconocer que siempre está aquella “ave que vuela sin procedencia y no sabe a donde va”.

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