martes, 12 de mayo de 2015

El paso del tiempo

Curioso, desde hace unos días el pasado se me vuelve una y otra vez, ligero, lleno de dichas y desdichas. Con relatos de la juventud y pequeñas imágenes en colores, con aroma a sur-austral y viento costero, sal, mucha sal. Las chimeneas siempre humeando, el tibio sol de invierno alumbrando nuestros rostros va iluminando todo a su paso.
El pasado vuelve, nos acaricia y nos pesa.
Todo gira en torno al tiempo: el pasado, el presente y el futuro, el amor, el desamor, la espera, los viajes, la familia, los proyectos, el caminar, los hijos, las canciones, el escribirte un relato, el plasmar unas líneas para contar cuanto hemos crecido y llorado y cuanto tiempo ha pasado desde que escribí ese relato.
Esperamos, mirando el reloj una y otra vez, cumplimos años, no queremos cumplir más años (pero los celebramos igual) caminamos junto al reloj. Esperamos, quietos o inquietos, pero esperamos. Esa maldita manía de hacer todo pensando en cuánto tiempo tenemos para hacerlo.Esa maldita manía de esperar que pase el tiempo, en vez de tomarlo en nuestras manos y deconstruirlo.

Curioso, desde hace días las huellas del tiempo se me vuelven una y otra vez, las dichas y desdichas hacen fiesta en las pequeñas marcas en la piel que está cargada de memoria, de memorias y olvidos que por lo general trato de olvidar, por lo general. 

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