jueves, 7 de noviembre de 2013

Cumpleaños


Sin pensarlo, sin buscarlo, sin creer, nos descubrimos aquella noche, entre el humo y las luces, entre el jolgorio y el pesimismo que caracteriza a quienes han vivido demasiado rápido las experiencias de la juventud. Yo, por mi parte aún las disfruto con gusto.
¿Era cierto? ¿ya no habría nada nuevo para ambos?. Nos detuvimos y nos observamos por primera vez, luego de tantos años transcurridos y mientras continuaba avanzando la tediosa y a veces alocada secuencia de nuestras vidas. Si, es cierto, pasamos años  buscándonos en silencio, sin decirlo, sin saber.
Te busqué en otros rostros, en otros abrazos, en otras camas, en otros sudores, en otros besos, en otro olor. Nos buscamos en la nada, y en el todo. Nos buscamos en lo que creíamos era la libertad. Seguimos buscando sin hacerlo.
Sin pensarlo y de pronto.  Sin ver los males, las desgracias, las maldiciones y los conjuros que la humanidad nos entregara, tomaste mi mano y no la volviste a soltar.
Por mi parte, reconocí tus gritos silenciosos, aquellos que tantas veces oí en los sueños demenciales de mi adolescencia.  Adoré tus ojos pequeños y brillantes. Te abracé. Seguí tus pasos. Hasta hoy.




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