jueves, 9 de agosto de 2012

Y sin querer me vi envuelta en noche amarga, acechada otra vez por la sombra de la pena, esa que quise dejar tantas veces atrás, creí que no volvería a encontrarme con ella desde "aquel día" cuando decidí soltarte para  siempre y retomé el rumbo. Luego de eso  volví a soñar otra vez con los colores dela vida y con los sabores del trópico, esos que siempre anhelo cuando estoy en el sur del mundo y que me hacen dar retorcijones en el estómago sólo porque están tan lejos como para saborearlos, que las ganas son aún más fuertes.
Esta vez eso sí todo sería distinto porque hay tanto en que luchar, tanto porque gritar y tanto porque caminar que sólo mis noches son amargas y no mis días y mis tardes.
Anhelo besos tuyos, sonrisas, melodías y tus movimientos juguetones. Pero así mismo anhelo niños, hombres y ancianos que buscan la felicidad y el amor igual que todos y es por ellos que hoy mis tardes y mis días ya no son tristes, ya no son amargos...sólo las noches son tuyas, mías y del delirio.

No hay comentarios: