domingo, 13 de septiembre de 2009

Cementerio General

El sol invadía el cementerio,
Ese día fué de esos felices,
De esos que se recuerdan a pesar de los años
A pesar de las vueltas,
A pesar de todo.

Un sector del cementerio estaba rodeado de colores,
Recuerdos, nostalgias y banderas.
Eso nos agradaba bastante
Veíamos vida y esperanza.
Quizás nuestro ojos o nuestros cuerpos,
Quizás nuestros sueños o las ganas de amar
Algo irradiaba vida ese día.

Fue quizás la compañía,
Las manos que jamás se soltaron,
En vez de acongojarnos, sonreímos,
Aunque la muerte, las tristezas
y las injusticias nos rodearan.
Cerca de nosotros el patio 29.
Y los muertos sin nombre.

¿Te acuerdas de las tumbas de los trabajadores circenses?
Había remolinos y globos,
Los recuerdos de los deudos no eran tristes,
Eran memoriales llenos de vida
Y vida en abundancia.
Era cómo esas tumbas de los que eran peloteros
Banderas del Colo
Banderas de la Chile y la Cato
Todas flameaban esa tarde,
Esa tarde soleada de agosto

Extraño paseo el nuestro,
Visitar el cementerio,
Para recordar la historia,
Historia que está viva en nuestra memoria
Para ver las tumbas de los grandes de Chile
(Aunque tú y yo sabemos que no todos fueron grandes)
En ese sector sólo había mausoleos.

En más de una ocasión quedamos en silencio,
Había tristes sepulturas,
Sucias, abandonadas,
El tiempo dejaba huellas,
Y nos preguntábamos
¿Dónde estarán los familiares de estos?


Los nichos marcaron siempre la diferencia,
Aunque todos eran del mismo tamaño,
Las historias detrás de ellos fueron únicas.
Imaginábamos lo diferentes que serían, lo
Especiales, lo tragicómicas
Y para que hablar de los nombres
De esos antiguos que a veces hacen reír.

El patio de los incinerados,
Aquel lugar era hermoso,
Los pequeños recuerdos,
Pequeños detalles
Y las flores crecían de forma especial.
Hay quienes no aceptan
El no tener un lugar para ir a recordar
A quien se quiere y que ya no está.

Aquel día brillaba el sol.
Creo que después de eso
no volví a ver un día tan brillante
Ya no abunda tanto la vida,
Ya no sonreímos tanto
Y continuamos con serios problemas de memoria
¿Será que nos hace falta visitar el cementerio?






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